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ruta 3: Árboles singulares de Roncesvalles 2




1,8 Km. Desnivel 70 m.

A la importancia monumental e histórica de Roncesvalles se le une su riqueza natural. Bosques frondosos que rodean la colegiata alfombrando los montes de alrededor. Y dentro de estos bosques destacan algunos ejemplares por su antigüedad y su forma. Esta ruta lleva al haya mas importante y singular de la zona, “la Abuela”. También a “la pata de dinosaurio” y a una fuente de aguas cristalinas con una rústica imagen de la Virgen de Roncesvalles.

Comenzamos a la entrada de la Colegiata, junto al túnel de acceso a las taquillas y a la Oficina de Atención al Peregrino. En los jardines junto a la fachada podemos ver un imponente abeto de buen tamaño que se vuelve espectacular con las nevadas invernales. Salimos a la carretera en dirección a Ibañeta. A menos de u centenar de metros, en la primera curva, hay que salirse a la izquierda por una pista forestal que lleva a la fábrica de quesos. Enseguida, cuando acaba la pequeña cuesta del inicio de la pista y hacia el sur se nos ofrece una bonita vista de los prados que hay entre Roncesvalles y Burguete, hay que salirse a la derecha de la pista por un sendero bastante oculto por la vegetación. “La Abuela” se encuentra a pocos metros de la pista, junto a un antiguo búnker. Es un haya varias veces centenaria con siete metros de perímetro. Sus raíces, al aire, se han “fosilizado” en formas tortuosos que recuerdan arrugas que hablan de su vejez. Tras disfrutar de este magnífico árbol, volvemos a la pista y la continuamos hasta desviarnos a la derecha por la primera pista de tierra. Empezamos a ascender por la ladera del Girizu. Subimos la pista en fuerte ascenso hasta que acaba en otra que viene perpendicularmente. Desde el mismo cruce nos salimos de las pistas por la derecha y bajamos la ladera unos metros para encontrar una zona más despejada del bosque presidida por varias hayas de gran tamaño, entre las que destaca “la pata de dinosaurio”. El tronco de este haya ha creado un curioso contrafuerte en la ladera que asemeja la extremidad inferior de un dinosaurio. La cobertura verde del musgo hace el parecido mas evidente. Es espacio entre la “pata” y el resto del tronco permite pasar a una persona. Unos metros mas abajo hay otra gigantesca haya con cinco metros de perímetro que también merece la pena visitar. De nuevo volvemos al cruce de pistas y cogemos la de la derecha. Pasamos junto a un depósito de agua y empezamos a bajar hasta la carretera. La seguimos un centenar de metros a la izquierda, en dirección a Ibañeta hasta llegar a la fuente donde bajo la mirada de la Virgen podremos probar la gélida agua del caño. De vuelta a Roncesvalles, hay que fijarse en un senderito que sale a la izquierda de la carretera según bajamos hacia la Colegiata. Siguiéndolo, en cinco minutos estaremos en la Iglesia de Santa María de Roncesvalles.

Track y waypoints de la ruta


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ruta 2: Árboles singulares de Roncesvalles 1




2 Km. Desnivel 40 m.

El paseo comienza en el aparcamiento que está detrás de la iglesia de Santiago. Cruzamos el arroyo por un pequeño puente y cogemos el ancho camino de la izquierda que nos introduce en el bosque. Ignoramos un primer desvío a la izquierda. Poco mas adelante, a la derecha del camino nace una senda que habremos de tomar, pero antes nos acercaremos al Roble Quemado, partido por un rayo, que se encuentra en la pista principal, unos metros mas adelante del comienzo del sendero. Tras haber superado el ataque de las alturas, este roble habrá de vérselas con el fresno que está creciendo en su magullado tronco.

Volvemos al sendero que nos lleva en enseguida a otro árbol singular. Es un roble varias veces centenario, el Lancero, cuyo tronco se divide en dos partes: una parece una extraña montura con cabeza cornuda y la otra una lanza que se dirige enhiesta hacia el cielo. Se alza desafiante, rodeado de ejércitos de hayas. Este bosque es una lucha de titanes. Hayas y robles han competido durante siglos por el dominio de la luz y el espacio siendo las primeras las vencedoras. Pero todavía quedan colosos como el Lancero, que parece aguantar a pie firme el acoso de sus vecinas.

Nos rodea el bosque con sus sonidos y murmullos. Permanece atento caminante. Vas a encontrarte con el Rey del Bosque, un enorme roble de 6 metros de perímetro que aunque inclinado en su base aun aguanta la embestida vital de las hayas. Una de ellas crece junto a él, fundiéndose con el gigante. Está a la derecha del camino, a cinco minutos del Lancero.

Tras cruzar el arroyo nos encontramos un búnker de los que el general Franco construyó como línea defensiva ante un posible ataque aliado al acabar la II Guerra Mundial. Desde aquí ya vemos la Colegiata. Para regresar al aparcamiento solo queda atravesar el prado que en primavera es un mosaico de flores y en verano es utilizado para alojar a los peregrinos en tiendas de campaña y barracones.

Track y waypoints de la ruta


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